Una taza de té, o mejor una copa de gin, un chaleco de piel de ficción. Las estrellas como chispas a lo lejos, conjugándose con la chimenea y su calidez.
Contradictorio es sentir que estoy donde quiero, pero a la vez quiero estar donde vos estás, y eso es imposible. Contradictorio es tener ese chaleco de piel falsa que aparenta ser algo que no es y de lo que estoy en contra. Contradictorio es entusiasmarme por lo que sé que me va a dejar llorando.
Un trueno me sorprende, no lo esperaba, si hasta recién estaban las estrellas en el cielo… ¿Cuándo perdí de vista lo que jamás di por seguro?
La lluvia se muestra fuera de sí, como aquellas palabras que jamás creí escuchar y menos de esa persona que era mi dios.
Hay tantas maneras de alejar a alguien de nuestras vidas que la última vez que sufrí por amor las aprendí todas de golpe; ya que por el simple hecho de querer disfrutar de ese amor, me quedé demasiado tiempo donde no me querían.
El amor no es una novela dramática, no es una tragedia.
El amor no te hace sufrir, no te obsesiona, no te altera.
El amor no te hace olvidarte de vos misma.
El amor no te deja llorando, no corta el hilo por lo más fino; no se mal predispone, no te hace desgañitar, bajar la presión tras una pelea o luchar por un lugar.
El amor no te hace llamar a tus amigas para entenderlo, ni pensar que vos estas mal y que el error siempre es tuyo.
Una vez me sentí saciada, en paz, casi plena. Dije: esto es lo que quiero. Pero, cuando lo hablé con mi psicóloga, me lanzó una pregunta que me desarmó:
—¿Estás bien, o solo estás en un lugar donde tu herida se siente plena?
A veces el deseo no deja pensar y actúa como un escudo que se cae en cuanto la realidad aparece.
No se trata de estar donde aparentemente estás feliz, sino frenar a reflexionar qué elementos componen esa felicidad.
Intento guardar las lágrimas, pero es demasiado tarde y mis ojos ya están cansados; mientras estreno el puño de mi sweater y lo mancho con mi delineado, me quedo con la sensación de que la mitad de las cosas que más me gustaban fueron mentira.