Tus palabras son un río que no cesa,
me envuelven, me invitan a descubrir mundos,
yo sostengo la calma, la paciencia de lo tangible,
vos brillás en la luz de mil posibilidades.
Me rozás con palabras fugaces, me sacudís con ideas que no se quedan.
Pero el viento es caprichoso y errante,
y tu voz se vuelve eco distante,
ya no me encontrás en el suelo donde crezco,
tus alas se cansan y ya no vuelan conmigo.
Yo soy tierra firme, vos sos viento inconstante.
Me anclo en lo cotidiano, vos te perdés en lo fugaz.
Tus palabras vuelan, las mías pesan.
Me buscás en la tormenta, pero nunca te quedás.
Tu presencia se vuelve un suspiro que se apaga.
Tus palabras se vuelven viento que no vuelve.
Me cansé de cargar el peso de tus dudas,
de sostener una conversación que se escapa.
Ya no sé si sos el que se va o el que nunca llegó.